Las mejores leyendas de Saltillo, ¿te atreves a leerlas?

27/10/2021 Se acerca Halloween y con ello un buen pretexto para encontrar las leyendas más escalofriantes de Saltillo, ¿te atreves a leerlas?.

Las antiguas calles y edificios de la ciudad esconden diferentes historias que desafían la valentía hasta del más escéptico en hechos sobrenaturales. Acompáñanos a conocer las 8 leyendas de esta ciudad más famosas e impactantes.

El diablo del Tex Mex

Una de las leyendas más conocidas de Saltillo cuenta que hace más de 20 años en el rodeo Tex Mex apareció el diablo bajo la apariencia de un hombre muy guapo, quien invitó a la chica más bonita del lugar a bailar, ella sin dudarlo aceptó. Luego de bailar varias canciones, el joven le propuso que se fueran a otro lugar, a lo que ella respondió afirmativamente, pero que antes él debía subirse al toro mecánico y pasar la prueba de no caerse, solo sí lo lograba se iría con él a donde quisiera. El hombre subió al toro mecánico, fue aumentando la velocidad hasta llegar al límite, pero por nada del lograban derribarlo, sin embargo una de sus botas salió volando dejando al descubierto una pata de cabra, inmediatamente se apagaron las luces y empezó a oler a azufre. La chica se percató que había bailado con el diablo, salió del lugar horrorizada al igual que las demás personas, tomó su automóvil y huyó a toda velocidad, pero de nada le sirvió ya que los frenos fallaron y se estrelló muriendo al instante, finalmente el diablo cumplió su promesa y se la llevó.

La Delgadina

Una de las leyendas de Saltillo cortas más antiguas tuvo lugar en la calle de Santa Ana, en una de esas casas vivía un carnicero conocido como el gigante severoquien era muy amargado y llevaba siempre la ropa sucia llena de grasa y sangre de animales. Este hombre se casó con Isaura Delgado, y aparentemente eran una pareja feliz, sin embargo un día el carnicero vio a su esposa conversar con un joven y aunque ellos solo platicaban malinterpretó la situación y se le metió en la cabeza que ella lo estaba engañando con ese sujeto. Nunca volvieron a ver a Isaura,  luego de un tiempo se empezó a decir que el carnicero en medio de los celos la había matado y colgado de los ganchos donde coloca la carne, hasta que se convirtió en un esqueleto. Desde ese momento se le comenzó a llamar a esa calle con el nombre de La Delgadina.

La casa Alameda

Esta casa lleva décadas en esta ciudad, se ubica en la esquina de Ramos y Purcell; esta gran casa fue sede de educación en el área de música y luego un colectivo cultural donde se realizaban actividades para cualquier persona. Después de un tiempo la casa quedó en completamente sola, hasta que se produjo un misterioso incendio dentro de la gran casa que acabó con la mayor parte del edificio. Se dice que el causante del incendio de la casa fue el fantasma del ex gobernador Ignacio Flores, quien presuntamente se quitó la vida dentro de este edificio, quedando su alma atrapada en esta casa sin poder ascender al más allá.

Preparatoria Narváez

La preparatoria Dr. Mariano Narváez fundada en 1949 existen varias historias espeluznantes, una de ellas es que se dice que las ánimas de los difuntos rondan por los pasillos y salones del edificio en horas de la noche. Hace un tiempo atrás esta escuela funcionó como un hospital en el que se realizaban procedimientos sangrientos con los pacientes, ya que los médicos hacían los que querían con todo aquel que ingresara. En la actualidad personas que se han quedado en las noches en la preparatoria han contado que han presenciado cómo ocurren hechos muy extraños como luces que se encienden y apagan, puertas que se abren por sí solas, muchos han salido corriendo de la escuela por todos estos episodios raros.

Callejón del Diablo

La calle ahora conocida como del Diablo, albergó las huertas, casas y solares de los tlaxcaltecas, hasta la llegada de españoles y criollos. Juan de Solís, originario de la villa española, fue un hombre conocido por ser súbito leal de la Católica Majestad del Rey de las Españas. Estaba casado con una hermosa mujer, y tenían un hijo muy bien parecido. Éste hombre pareciera tenerlo todo, pero no era así, su corazón sufría, pues pensaba que su mujer le era infiel. Una noche que su mujer salió, cegado por los celos decidió seguirla, y cuando la vio abrazando a un hombre no reparó en matarlo. Pero ese hombre, era su hijo. Fue el diablo, quien celoso de Juan de Solís le preparó tan espantosa jugada. Y desde entonces, el callejón lleva su nombre.

La Casa de las Canicas

Es una de las casas con mayor valor arquitectónico en la calle de Victoria, en el centro de nuestra ciudad. La que alguna vez albergó a dos hermanas solteras a quienes les llamaban “canicas”, por andar de aquí para allá todo el día, y ser de baja estatura y regordetas. La emblemática casa era de la familia Guajardo, y fue construida a principios del siglo XX. A esta casona la rodean muchas historias, se dice que se escucha el llanto de un niño, que se ve la imagen del diablo, y que incluso los dueños regalarían la casa a quien pudiera pasar una noche entera ahí. También su cuenta que había baúles enterrados con moneras de oro, y que incluso hay varias excavaciones.

La Taconera

Una de las tradiciones en el México antiguo era que la mujer más pequeña de la casa, cuidaría a sus padres en la vejez, por lo que debía permanecer soltera. Este es el caso de una joven que vivió con su madre en el centro de Saltillo. La modesta casa estaba ubicada en la calle de Hidalgo, hoy Juárez. Se dice que la joven, muy hermosa por cierto, salía por las noches de su casa, ya que su madre se quedaba dormida, e iba y visitaba a un gran amor, prohibido.  Mientras caminaba, el sonido de sus pasos era inconfundible, por esa razón le apodaron “La Taconera”. Al regresar una noche, la Taconera encontró a su madre muerta. Fue tal la tristeza y la soledad que le produjo esa culpa, que salió a la calle buscando la muerte, pensando que encontraría el perdón en su sacrificio, y sin más que pensar, esperó al primer auto que pasó sobre la avenida y se lanzó frente a él, lo que le produjo la muerte instantánea. La historia parecía que había llegado a su fin, sin embargo, durante algunas noches en esas calles de Bravo y Juárez, vecinos comenzaron a escuchar el sonido de los tacones, justo en la misma ruta que caminaba La Taconera, y cuando salían a ver quién era, no había nadie. Los lugareños dicen que si La Taconera se te aparece, escucharás el sonido de sus pasos y de la nada saldrá el espectro de una mujer con el rostro deforme, tratando de asustarte para que saltes a la avenida, justo en el momento en el que pase un auto, para que mueras de la misma forma que ella.

El misterio del arroyo

Al final de la antigua calle de la presa,  después llamada calle Luis Gutiérrez, en la época de la colonia esta calle se cruzaba con el arroyo del pueblo, contaban los adultos mayores habitantes del lugar que sobre el mismo se construyó una presa o cortina que aún se puede apreciar, detrás de la estación del ferrocarril, en el lugar donde inicia la colonia Guayulera. Se rumora se construyó en el siglo XIV, su propósito fue aprovechar el agua para regar las parcelas de la antigua nueva Tlaxcala y para la fabricación de ladrillos. La presa serviría también para disminuir la intensidad de la corriente del arroyo cuando crecía. Relataban los habitantes que la primera presa a los pocos meses se abrió por la presión del agua, y entonces un  albañil propuso que para asegurar la solidez del trabajo deberían hacer algo aterrador: Construir en la presa una base prominente con un hueco, se debería enterrar vivo en ese hueco un recién nacido y con él una anforita llena de monedas. Al morir el niño su espíritu daría solidez a la presa y avisaría con su llanto sobre la crecida del agua. Los lugareños contaban que en efecto un llanto infantil se escuchaba cuando llueve con abundancia al sur del municipio.

Fuente: Diarios locales y archivo municipal.